
Mentir hasta que se pruebe lo contrario. Perfumarse entre la piel, como una promesa en las manos para desear un rescate ajeno de pasado.
Ser voluntario del olvido.
Empujar un agrado de bolsillo, donde la sonrisa es el mejor defecto que se prepara en el camino. Jugar a ser desconocidos para no reflejar el daño de la historia palpitante, de los besos grabados por las venas de tantos sueños pasados escritos por el alma.
Dibujarte en conversaciones débiles, complementarias de cuentos tan ajenos como propios, de sonrisas grandes y de corazones fabricados para mundos diferentes. Las palabras flotan descalzas mientras se destruyen mis ojos para ti, pues la mirada se vio amarrada al placer de toda esperanza envuelta en sus alas sin saber volar.

Los nervios empapan la más clásica identidad y la tensión del ser hiela el dolor de cualquier lluvia. Prefiero hablar poco y acercarme más, ahí nomás, lo suficiente para no tropezarme con la ansiedad de la magia, la que me hace invisible mientas me quedo a tu lado. Proteger lo necesario para creer lo suficiente, así se puede esconder entre la decencia, censurada ante cualquier roce del extraño.
Extraño, pues tus errores resumidos en ficciones tan bien hechas te convierten en el anónimo mas conocido. La noche se hizo corta y los abrazos eternos, se entristecieron los besos, vistos por última vez en alguna puerta del corazón, quemada por los extremos y desnuda por el centro. Se prohíbe besar, para no creer en el destino como la primera persona de nuestra calle.

Imposible escuchar, el estruendo del corazón hace ensordecer hasta el pecado más absurdo por probar de nuestra historia sin pasado. No quiero recuerdos, prefiero creer en la pareja perfecta para el alma que arruina la vida del amor. Prefiero creer en la ausencia de verdad, en el lenguaje que en ese momento reconocimos, en mis manos congeladas y en tantos cafés desesperados.
El tiempo, por vergüenza, se ocultó en la esquina más sola y el miedo, cansado del espejo, se negó a desaparecer de la lealtad de nuestros pies abandonados por detrás.
Sólo dime si nos volveremos a encontrar, si algún día escaparías hacia mí, para hacer innecesarios tantos fundamentos y vivir, tú en mi cuento y yo en el tuyo.
2 comentarios:
Hey! Atribulada, ansiosa, desconfiada ¿Temerosa?
Habría que enmarcarte!
MMM...me recuerda a algo, tal vez... nose he vivido eso pero esta lindo me trae buenos recuerdos y no tan buenos tambien
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