martes, marzo 25, 2008

YO


Distraigo a las noches para robar estrellas, colecciono sus latidos de algún recuerdo que camina entre derrotas.
Me escondo de la vida, para jugar con sus jamases, desgarrar sus mandamientos y, de esta manera, crear los míos, llenos de mal intensiones, vinos y sueños.
Segura que en otra vida fui un sueño de nadie, pues trato de no salir de ellos. Huyo en mi mundo donde se intercambia confianza por olvidos.
Me disfrazo de silencio cuando encuentro sonrisas (las personas deberían alejarse de los abrazos con manos frías y dejar que el viento dibuje mas sonrisas, fundamentales para el perfume de tantas espinas).
Regreso cuando no debo y perdono cuando no puedo, juego con verbos cuando no saben que decir ante el sentimiento.
Vivo hoy, mañana es un juego de sobras cuando la libertad no tiene más que hablar y lo sueños más que soñar.
Mi burla es fundamental para tantos índices necesarios para una sociedad eternamente aburrida, un vicio que engaña felicidades y creen en sus falsos respiros, cuando el prejuicio mejor usado es su locura infinitamente torpe, llena de siempres, de dimes y de las infaltables pérdidas inventadas.
Invento amores, para aprovechar el buenhumor de la confianza y ser, preferiblemente, amiga de la ilusión.
Arrepentirse no está en mi mandamiento, pero sí en mi diccionario.
Los límites dependen del juramento del ayer y de las habitaciones sobrecargadas de lágrimas. No tengo límites, no me enorgullece, pero no me evita dejar de abrazar las promesas.
Trato de ser más imperfecta que el resto, busco a nadie, pero adoro repetir lo inevitable para perderte y el resto, que se encargue el silencio y de cuando en cuando el tiempo.
Desordenada hasta para el olvido, no me gusta el rencor, tengo tan pocos desvelos que me fastidia el simple hecho de pensar en el error.
Aprendo en mi mundo para que corra conmigo al tuyo y aprenda aún más que las monótonas puertas cerradas, cielos nublados y estrellas borradas.
Los besos solo son besos, ellos van y vienen y no tienen tiempo para andar preocupados por los asustados desasosiegos y el poco autismo del deseo que trata de oler siempre a canela.
Independiente cuando no quiero, dependiente cuando un abrazo sabe mejor si es de tu sangre.
No me aburro, prefiero temblar.
Tengo miedos, varios, pero los tapo con el sol, para que se olviden de ser sombras.
Libre, siempre que pueda y cuando no, miento.