
Quiero pertenecer a tu boca
con besos que se harten de miel
con besos que se harten de miel
perdernos en abrazos y enamorarnos en voz baja
y tararear cuentos donde no existan príncipes
ni los tímidos prólogos de la conciencia
-ni de la noche, inevitable-
Quiero pertenecer a tus manos
para que se encuentren con las mías
y dejarlas para siempre dueñas
y tararear cuentos donde no existan príncipes
ni los tímidos prólogos de la conciencia
-ni de la noche, inevitable-
Quiero pertenecer a tus manos
para que se encuentren con las mías
y dejarlas para siempre dueñas
de tantas quimeras del corazón
estorbando fantasmas, nieblas y rosas
Quiero ver tus ojos, tus labios, tu rostro
(tan ajenos como míos) y que se escondan en mi memoria
para que confundan al amor, como la suspicacia mejor refugiada
donde ningún amanecer pase por ahí,
y vivan sin pudor para el recuerdo -el de tenerte conmigo-
estorbando fantasmas, nieblas y rosas
Quiero ver tus ojos, tus labios, tu rostro
(tan ajenos como míos) y que se escondan en mi memoria
para que confundan al amor, como la suspicacia mejor refugiada
donde ningún amanecer pase por ahí,
y vivan sin pudor para el recuerdo -el de tenerte conmigo-

Engañemos coincidencias y encantos
y disfracémoslos de verde
por todo lo que nos envidian y nos echan de menos
por las demasiadas heridas que se inventaron como para callar
y los demasiados robos de tantos bailes al respirar
Despertemos juntos, como en sueños.
Sin hablar.
Sonriendo.
Enamorados.
Enamorados.
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