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martes, diciembre 25, 2007

E q u i v o c a te


Equivócate al decirme lo poco que hablas
cuando juegas con los aretes de tanta noche que has colgado en las orejas.
Equivócate sin pausa
y barre todos los días que pasaron asaltando las sábanas,
rodeando la lupa de tus mejillas
cuando rozan con el polvo del amor que paso.
Equivócate siempre,
cuando tus pies aplastan al corazón,
y duele que duele,
hasta los celos olvidados y los olvidos perdidos.
Equivócate al mentirme,
para agarrar tu mano y engañar a todos los amores hasta las rodillas
que fingen quererse sobre sus huesos.
Equivócate al perderme,
para comprarle a la tarde la vanidad muda con el adiós,
y el saludo de la eterna despedida,
la que se lleva los retratos, los interroga y embarga,
y sospecha hasta de los zapatos por los que se vuela a la esquina,
y el resto se sueña.
Equivócate al dormir,
para hablar con el placer suficiente de tus dosis de lágrimas, irremplazables.
Equivócate conmigo,
para enamorar al error de nadie
y caminar sin mirar hacia adelante.
Y conmigo más…,
para aparentar escribir los besos sobre este papel que oculta el frío
y rueda por tantas calles,
para recordar las vidas.
Equivócate,
en un pasado envuelto de silencio,
para que regreses conmigo,
hoy.

sábado, agosto 19, 2006

Y corri a abrazarte


y corri a abrazarte desde la lluvia hasta los pies
Sumandome con tus latidos desordenados
para que se enredan en nuestros cuerpos cuando rien
y cuando viven..

Confieso que siempre te he querido
porque parpadeas al besarme
y me besas mientras sonrio
porque soplas tantas mañanas en voz baja
y pones tu mano en mi mano sin guiones en el cielo
como un prologo para que se hiele el corazon
y echarte de menos

porque evades lo diario de los ecos
que me repiten tus olvidos, pero menos dulces
porque me robas del mundo tus miradas
y me miras de noche, para abrigar el frio
que retrasa la espera de haberte tenido

Siempre te he querido
porque tu voz toca y juega conmigo
y el miedo se pierde, entre tu aroma y el mio
porque tocas la culpa dibujada en sepia (acompaña)
para sudar el vuelo que esquiva el roce de mejillas
y resbala entre piedras y dioses, donde me amas

y corri a abrazarte, entre callados y dormidos
con parpadeos colosales del alma
(asustados por el amor en los huesos)
y no salir del mundo en vigilia
mientras te abrazo siempre.